
En estos días, se ha reabierto el debate en este país, lo cual lo podemos observar desde las expresiones más radicales, irreflexivas y bestiales de sus seguidores, como así también detractores. Me sorprende ver el caudal de violencia de ambos bandos, y mas aún que se puede observar a un gran número de jóvenes, los cuáles al parecer a través de esta reapertura del debate, les ha servido como un elemento que reactiva otros motivos, que probablemente no tienen relación con este debate.
En mi opinión, no existirá una conversación, a nivel de país, seria, responsable, equilibrada, justa y objetiva solo por nombrar algunos adjetivos, los que no he visto, ni veo en estos momentos.
Deseo aclarar, que personalmente no estoy a favor ni de Allende, ni de Pinochet. Según lo que yo puedo leer, y concluir la historia de Chile, en esos años se enmarca en el ambiente de la guerra fría reinante en el mundo, con un mundo azul o rojo. Y para mi gusto tanto Allende como Pinochet cometieron errores, pasando a llevar a su propio pueblo por cumplir con un ideal político, el cual vi de cerca como fue causante de discuciones, muchas de ellas acaloradas en mi propio hogar, y donde finalmente los políticos, representantes de un lado u otro se preocupan de realizar discursos incendiarios, y luego ellos pueden ir a tomar café tan amigos como siempre, y claro priviligeando sus intereses personales.
Es un tema, sumamente complejo, porque sobrepasa la política, y se relaciona con otras materias que importan e inciden en nosotros.
Por un lado, se me hace casi inentendible el seguimiento acérrimo, y la otorgación de calificativos como "el personaje chileno mas ilustre del siglo XX" ya que reflexiono acerca de que sucedió con Gabriela Mistral, Pablo Neruda, Marcela Paz y otros connotados chilenos, con fama a nivel mundial, olvidando en este instante a otros nacionales destacados en otras áreas del conocimiento humano.
Por otro lado, veo gente celebrando con champaña, con bailes, y actos populares, y me pregunto...Y que sucede con los niños pequeños, nietos de quien murió, que tienen 12, 13 años?
Ellos son niños, no tienen un criterio formado aún y claramente no pueden dar una opinión justa, objetiva ni tampoco con altura de miras (y probablemente tampoco puedan, pues están fuertemente unidos en un punto de vista, pues este se encuentra mezclado con sus afectos de familia). La actitud irónica y grotesca de la gente, creo que solo sirve para exacerbar los odios.
Por supuesto, que uno puede mostrar su acuerdo o desacuerdo con un personaje que marcó de distintas maneras al país, pero debe respetar el luto de otros.
Me parece impactante, tanto que pongan una foto de Pinochet que tienen dimensiones desproporcionadas en una iglesia, casi cubriendo al propio Jesucristo, como así también que gente marche por afuera de la iglesia con consignas de grueso calibre y definitivamente de mal gusto. Creo que la muestra de aprobación o desaprobación, ambas justas podrían contar con un poco mas de tino, el cual serviría como una opinón válida mas que sacarse las pasiones desbordadas del momento
También es tremendamente difícil abordar la pérdida de familiares, como abuelos, tíos, primos, incluso padres. El dolor producto de lo anterior, es algo dificilmente comprensible para quien no lo ha vivido, y el poder perdonar, o siquiera disculpar, creo que es una tarea que solo las nuevas generaciones podrán hacerlo.
No haré un juicio histórico, ni político, ni de otros ámbitos, pues ya se comienza a escribir, desde el fin del período en que estuvo Allende 1973, y también desde el fin del período en que estuvo Pinochet 1989. Para mi ambos cometieron errores, y ninguno puede ser figura de veneración
Finalmente diré, que una posición que no sea cómoda, sino que se base en los propios principios de una persona, de lo que ha vivido y experimentado me parece respetable. Y por ello felicito a mi amigo Marcelo, quien llendo a veces contra la corriente, ha demostrado ser mas humano, sabio y tener mas altura de miras que muchos (tal como el Teniente Bonilla, quien al darse cuenta de los excesos tremendos, decidió a ayudar a la gente, y los mismos desiquilibrados de siempre derribaron su helicóptero, matándolo)
Felicitaciones Marcelo, no cambies.